8 de enero de 2011

Córdoba, con C de Civilización (2-5)

(Al jurado del premio del blog de relatos Interacciona –ya, es peloteo, 
pero también agradecimiento por darme la oportunidad de conocer
esta joya-)
“Tu madre tiene sangre holandesa, yo tengo el pelo sefaradí,
somos la mezcla de tus abuelos, y tú, mitad de ella y mitad de mí
El padre de tu madre es de Cádiz. Mi padre se escapó de Berlín.
Yo vengo de una noche de enero, tú vienes de una siesta en Madrid.
Tu madre vino aquí desde Suecia, la mía se crió en Libertad.
Tu madre y yo somos una mezcla, igual que tú, de amor y de casualidad”

Jorge Drexler, “De amor y casualidad”, Lluvia.
A la mañana siguiente… Una de romanos
Al día siguiente, amanece lloviendo con ganas y decidimos repartirnos la
mañana entre lugares a cubierto romanos y lugares a cubierto árabes.
Primero vamos al museo arqueológico…
Aunque casi no se ve el legado romano, para hacerte una idea merece 
la pena visitar el museo arqueológico y, mientras llegas, disfrutar del
gusto de perderte una y otra vez por las endiabladas calles que parecen
 un laberinto con bellísimas plazas sorpresa.
Situado en una antigua mansión del renacimiento. Uno de sus cuatro
inmensos patios, aprovecha como escaleras las gradas del segundo
más grande anfiteatro del Imperio, el primero el de Cartago.
Otra parte de este lagado se ve en el Alcazar de los Reyes Católicos 
donde se pueden ver los mosaicos tamaño XXXXXXL encontrados al
excavar la Plaza de la Corredera, uno de los sitios a no perderse, con su
 mercado –donde los conejos tienen piel, ya casi se me había olvidado
 de tanto verlos limpitos, rositas, colocaditos en el poliespan en la
carnicería del barrio-, con sus bares de 2 metros cuadrados y terrazas
de cien, de donde salen “revueltos del Cortijo” que acompañados de
un finito te dejan el cuerpo mejor que a Augusto después de un baño
romano y con ganas de afrontar con la valentía y el arrojo del más
afamado centurión romano…
…otro fino acompañado de unas berenjenas con miel (que Dios/Alá
/Jehová/XXX tenga en la gloria al que inventó esta delicia)
 y unas japutas (con perdón y sin ofender, que no son sino trocitos de
palometa  en adobo rebozaditos) en el bar de la Asociación de Plateros
con vistas a la entrada del Convento de la Encarnación…
Sabio Quevedo, qué razón tenías con aquello de “viva el lujo...
... y quien lo trujo”.
Por encima del hombro del tipo de la mesa contigua –tras zafarme de
Ana que trata de agarrarme para que no sea tan cotilla-, leo en SU
periódico que
“España gasta más dinero en Lotería que en I+D” lo que me recuerda 
el disco de Pink Floyd “Crisis? What a Crisis?”
y leo también que mi amigo el sonrosado Martínez Camino, ultravoz de 
la Conferencia Episcopal, anda apurado matizando a diestro y siniestro
lo que dice el libro del Papa Benedicto diecitantos de que “el uso del
condón es aceptable en algunos casos extremos” antes de que se revuelva
 el patio.
Hago una firme promesa. Si alguna vez Martínez Camino va al programa 
“Tengo una pregunta para usted”, me apunto y le pido que me aclare
cuando puedo considerar que estoy en un caso extremo y no voy a
cometer un pecado gordo. Porque a nadie le gusta pecar en balde… 
Si se ha de pecar se peca, pero pecar por pecar…
Yo creo que tiene delirios de grandeza y no le dan su oportunidad para 
emular a Osio, obispo de Córdoba cuando Constantino se hizo cristiano
y mandó a todos los romanos a cambiar de equipo, muy ortodoxo (ahora
 se llaman integristas), que le hizo la vida imposible a los arrianos (que
eran de la liga cristiana pero de otro equipo diferente). Este cordobés
presidió el Concilio de Nicea en el que, 325 años después de que el
verdadero protagonista, Jesús de Nazaret –y los dos ladrones, ¡que
siempre nos los olvidamos¡- fuera crucificado, formuló el Credo, la
 Divinidad de Cristo… …y hasta hoy. 
¡Me pongo a hablar de vinos, tapas y curas y me despisto¡ Volviendo 
al museo, si además tenéis la suerte de encontraros con un apuesto
mancebo (así lo vío Ana –yo hubiera preferido una romana…),
vestido de romano, explicando a los niños
cómo contaban los romanos –cuando preguntó “¿cómo se escribía el 3?” 
una niña de cinco o seis años gritó mientras levantaba la mano
“i”, “i”, “i”-, ¡genial!
cuáles eran sus dioses –que iba asignando a cada niño o niña “tu, como
tienes cara de estudiosa, serás Minerva, diosa del saber; tú, que tienes
pinta de forzudo, serás el poderoso Zeus; tu el rápido e inquieto
Mercurio,…-
y cómo se lo pasaban en el teatro –improvisando una obra de teatro
con todos estos personajes-
…la visita queda redonda.    
Dejamos a los romanos y nos vamos a por los musulmanes… ….no….
nos falta algo… o alguien… porque cuando Abd-el Rahman quiso
empezar a rezar a Alá y no tenía dónde… llegó a un trato con unos
señores llamados visigodos para poder rezar juntos…
Y LOS VISIGODOS ¿Y  ÉSTOS DE QUÉ EQUIPO SON?
Decíamos que antes de que llegaran los musulmanes y les pidieran 
prestada media iglesia de San Vicente, en Córdoba y en la península
en general, vivían y reinaban los visigodos.
 
En mi próxima encarnación, si se cumplen mis deseos de ser otra vez
yo mismo –tampoco me estoy portando tan mal en esta vida y me
daría pereza tener que conocer desde el inicio a un extraño- prometo
estar más atento a las clases que trataban de los reyes godos y visigodos.
No sé en que estaría pensando pero nunca me quedó claro ni de dónde
 venían, ni a qué dios rezaban, si es que rezaban, si eran buenos o malos,
qué idioma hablaban,…
Solamente me acuerdo de sus estrambóticos nombres (Recaredo, 
Atanagildo, Ágila, Leovigildo,….) y de que, eso sí, hicieron iglesias que se
 encuentran entre mis preferidas –San Pedro de la Nave, Zamora, y San
 Millán de Yuso, Rioja, a la cabeza- . 
El caso es que cuando se hundió (en el fondo del mar, mata rile, rile, rile…)
el imperio romano de Occidente (el de Oriente aguantó como un
campeón) Hispania fue conquistada por “las salvajes tribus visigodas,
seguidoras, hasta el Concilio de Toledo, del cristianismo arriano” dice mi
guía – o sea que eran malos, malísimos- y nuestra pobre Córdoba se vio
envuelta en continuas luchas sucesorias a que tan aficionados parece
que eran los visigodos (ahora empiezo a entender por qué no me quedé
con nada, cambiaban tanto que opté por desconectar en clase –para que
aprenderte un rey si lo iban a asesinar en la lección siguiente-).

 
desafortunados en el juego, 
afortunados en los amores (espero)
¡De todas formas estos cordobeses tenían mala suerte¡ Resulta que 
cristianos del equipo ortodoxo se enfrentaron con cristianos del equipo
 arriano, Atanagildo contra Agila (y todo porque éstos últimos no veían
claro lo de la santísima trinidad, lo cual no me extraña… En cualquier
caso, no es para ponerse así…digo yo… que no soy de ningún equipo).
Y, después entre Leovigildo y su hijo Hermenegildo (con estos nombres
parece una viñeta de Escobar). Y en ambos casos, los cordobeses apostaron
 por visigodo perdedor y en el 572 se volvieron a ver protagonistas
centrales de una formidable matanza. Espero que, al menos fueran
afortunados en amores….
A partir de este momento la población hispanorromana de Córdoba pasa 
a depender de la capital visigoda, Toledo. Comes y duques visigodos
asumen cargos en la administración local de Córdoba, ocupando
palacios y monumentos.
 
Bajo el reinado de Recaredo, responsable de la conversión del reino
visigodo al catolicismo -abandonando el arrianismo-, se construye en
Córdoba la basílica de San Vicente. La leyenda cuenta que dicha iglesia
fue levantada sobre un viejo templo romano dedicado al Sol.
De los visigodos, poco queda, salvo los capiteles de su iglesia de San 
Vicente que aprovechó Abd-al Rahman I para la construcción de su
mezquita sobre el solar de aquella y los arcos de herradura que los árabes
copiaron, elevaron a la categoría de obra maestra en toda su arquitectura
 y de Córdoba los llevaron a todos los confines del mundo musulmán.
 
Así que, guerreando unas veces por la santísima trinidad, otras por quien 
manda aquí, otras por ver quién tenía el nombre más raro, se encontraron
con que por el estrecho y en pateras, llegaron los musulmanes y, como
estaban tan entretenidos zurrándose entre ellos, llegó un tal Mugith
ar-Rumí, damasquino, liberto del califa abbasí tomó Córdoba al asalto
sin prácticamente despeinarse (bueno, sin descolocarse el turbante).  
Entre que se sitúan y se hacen al lugar, hacen un poco de turismo, ven 
que el lugar tiene de todo –agua, montañas, tierras fértiles, aprenden
como freir el pescaíto,…- una generación más tarde, un tal Abd-al
Rahman, huyendo de la matanza de su familia por parte de los Abbasíes
de Siria, desembarcó en Almuñecar, se hizo con el poder y se le ocurrió
 fundar un emirato independiente de Damasco, capital del imperio
musulmán, a sí, sin más ni más.
ABD al RAHMAN I
Fue este emir, alto, rubio, con largos cabellos rojos con tirabuzones y 
tuerto, gran poeta y orador pero fiero guerrero (tan pronto te deleitaba
 con una cásida que te rebanaba el pescuezo) quien pactó con los visigodos
 del lugar. Y les compró parte de la iglesia de San Vicente para tener un
 espacio sagrado de oración, compartiéndolo así con los cristianos.
No me imagino que en mi parroquia de Santa Vicenta de Paul en la 
mitad derecha estén los unos rezando mirando al altar y en la mitad
 izquierda los otros mirando al este; unos en bancos, los otros en el
suelo; unos calzados, los otros sin calzar;…
¡¡Cosas veredes, amigo Sancho, que non crederes!!.
Con el tiempo como la “semi-mezquita” compartida con los visigodos se
les quedó pequeña –y eso que solamente era para los viernes y sólo los
hombres tenían acceso al oratorio- les compró la parte que quedaba de
 iglesia y construyó ya una mezquita en condiciones, con su sahn o patio,
su  al-minar o torre y su masyid o sala de oración interior. Para ello,
reutilizaron columnas y capiteles de la primitiva iglesia visigótica junto
 con otros que realizaron nuevos.
O el topógrafo que marcó el Este andaba bebido, o ya los arquitectos
municipales eran unos tocapelotas o a lo mejor es cierto que fue un
 problema de espacio pero el caso es que es la única mezquita del mundo
 en la que la qibla, muro que señala a la Meca y donde se ubica el mihrab
 en el que se leía el Corán, y hacia el que se arrodillan los fieles, no mira
a la Meca sino a algún lugar perdido de Africa... 
Y como eran muy listos, con la bóveda de cañón y el arco de herradura
visigóticos y los dobles arcos de los acueductos romanos, idearon un
sistema de arcos y columnas no utilizar muros y elevar la altura de la
cubierta. Y todo esto fue una novedad que se realiza en esta Mezquita
y que luego se copió en muchos otros sitios. ¡¡Si es que cuando copiamos
 lo bueno de los demás en vez de copiar lo malo, nos salen cosas chulas
chulas¡¡ Pero no siempre nos da por ello… 
 
Ya puestos construyeron también salas de abluciones dedicadas a la 
limpieza ritual ya que, según, la costumbre, el musulmán debe acudir
 purificado a rezar (como a los peregrinos del camino de santiago no
 les ponían una fuente en la plaza del Obradoiro o no les daba por
utilizarla, había que darle al botafumeiro para perfumar el ambiente
porque allí no había quien parara de olor a píe de peregrino).
El suelo de la mezquita era de tierra, cubierto de alfombras o esteras; 
el mármol que vemos ahora es un detalle para visitantes…
La Mezquita Aljama, la Grande…
La primera vez que llevé a mi amigo Oscar a ver la Catedral de León
al entrar no pudo evitar un “!!!Ostias, qué bonito¡¡¡” a lo que una buena
mujer, que salía tras atender el rezo del Rosario, se santiguo mientras
decía “Ave María Purísima sin pecado concebida”. La luz del  atardecer
rompía como una bomba japonesa en mil colores al atravesar la vidriera
de Poniente, inundando el interior de esa joya de cristal que es la Pulcra
 Leonina, de reflejos maravillosos. Seguro que si hay alguien arriba,
sonriendo, perdonó a Oscar.
Es la sensación al entrar en la Mezquita de Córdoba. No sabes 
si reir o llorar, 
sentarte o correr, 
gritar o guardar silencio, 
dejarte llevar por la felicidad que te invade 
o temer en el momento en que se pase,
abrir los ojos bien o cerrarlos para imaginar, 
cantar, 
abrir los brazos,… 
si estarte quieto o darle un beso en los morros a la guía japonesa que, 
en correcto japonés, explica lo inexplicable (perdón ExMinistra, ahora
Secretaria de Estado de Igualdad, Bibi Aído, por la inconveniencia que
puede representar esta muestra de machismo, pero, en mi defensa, alego
 embriaquez andalusí… -por si tiene atenuante-)
porque no se puede explicar algo que solamente puede ser vivido. 
Al final hice todo,
lloré de emoción, reí de alegría y felicidad, 
me senté sobrecogido, corrí por el bosque de más de mil palmeras 
rojas y amarillas,
busqué las marcas de los canteros escondidas en cada piedra -unas 
escritas en árabe, otras en romance, otras simplemente símbolos- (porque
los canteros luego contaban las piedras con su firma para cobrar…),
grité y guardé silencio, 
sentí que, una vez más llegaba uno de esos momentos, breves, intensos, 
en que todo parece detenerse y sientes que todo está bien, esos instantes
 maravillosos que llaman felicidad y también sentí como se escapaban,
y abrí los ojos a cada detalle y los cerré para dejar volar la imaginación 
–como la tuvieron los artistas que, al no poder representar figuras
humanas ni animales porque así se lo prescribía su libro, inventaron
mil y un arcos, mil y un geometrías, mil y un motivos vegetales en c
olumnas, capiteles, arcos, artesonados-,
canté en bajito y mal una canción de Meat Loaf
–you took the words right out of my mouth, -me dejaste sin palabras-
que, guiños del destino, me vino a la cabeza).
abrí los brazos, estuve quieto y… 
 
lo único que no hice fue dar el besazo a la geisha. 
Porque no lo hubiera entendido, 
me habría malinterpretado, 
me hubiera tomado por un loco,
incluso hubiera significado un conflicto diplomático con el 
emperador Hiroito…
Como dijo mi amigo Oscar…

¡!Ostias, qué bonita!!! (se escribe con o sin h? –qué
más da, la próxima vez que se vayan de copas los de la RAE lo
 cambiarán)
Lo demás, está explicado en los libros y en las guías. 
 
dnl

1 de enero de 2011

Córdoba, con C de Cruce de Caminos (1-5)

 
(Para Patricia A. y compañeras/os de Interacciona/o)
“Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era la mía.
 Ahora mi corazón se ha convertido en receptáculo de todas las formas
 es pradera de las gacelas y claustro de los monjes cristianos,
 templo de ídolos y Kaaba de peregrinos, tablas de la Ley y pliegos del Corán.
Porque profeso la religión del Amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura,
pues el amor es mi credo y mi fe”

Ibn’ Arabi (Murcia, 1165; Damasco 1240) Poeta, filósofo y científico
Córdoba es una de las más antiguas y fascinantes ciudades de Europa. Para mí, 
solamente igualada por Granada y Toledo. Este trío conforma el podio de ciudades que
más me han impresionado de éste mi país. Otras podrán ser más limpias, más bonitas,
 más ricas, más “modennas”… pero ninguna comparable a cualquiera de estas tres.
Córdoba, situada a orillas del Tharsis (para los griegos), Betis (para los romanos),  
al-wadi al-Kabir (Río Grande) para los musulmanes, y para nosotros, Guadalquivir.
Es una ciudad especial, diferente, difícil de explicar tanto lo que ves como lo que 
sientes como lo que imaginas que ha pasado por ese lugar privilegiado y admirado
por todas las civilizaciones por él han pasado: los fenicios y griegos que vinieron a
comerciar, los cartaginenses para seguir comerciando y quedarse unos años más
–se estaba tan a gustito-, los romanos para convertirla en capital de la Bética, los
visigodos –éstos no se para qué- que ocuparon su lugar hasta la llegada de los
ejércitos islámicos, hasta que Fernando el Santo la liberó de los infieles.Y, siempre,
en medio de todos ellos, con mayor o menor fortuna, los judíos, los judíos sefardies
 (los judíos españoles).
Me encantaría poder transmitir la décima parte de lo que sentí y lo que, al 
recordarlo, siento. Probablemente no lo consiga, pero prometo que lo intentaré.
Daniel (del hebreo, judío, “Dios es mi Juez”)
Echeverría (del vascuence, cristiano, “Casa nueva”)
Jadraque (del árabe, musúlman, “Campo grande” o Sadrat, Tratamiento honorífico )
¡¡Vamos p’al Sur¡¡
Salimos en coche de Pamplona, como novios, sin niñas (¿de qué hablaremos?), llegamos
a la estación de Atocha de Madrid, uno de los lugares más entretenidos y fascinantes
de la capi para elementos como yo que nos podemos sentar en una silla y pasarnos el
día viendo pasar gente e imaginarnos sus vidas. Pero un horror cuando llegas con el
tiempo justo y los bocinazos te recuerdan que hay un atasco del cual tu eres la razón
 y el protagonista por haberte colocado en el carril equivocado..
Tras limpiar con lejía la memoria de mi madre y mi abuela, vilmente mancillada 
por el verbo, tan fluido como poco depurado, de taxistas y conductores enfurecidos,
aparcamos el coche y corriendo llegamos al AVE que nos llevará a nuestro destino.
Después del sofoco, la comodidad de los asientos y la perspectiva de (menos de) dos
horas tranquilas para leer tranquilamente resulta algo maravilloso.
Sin darnos cuenta estamos en Córdoba y cogemos un taxi conducido por un chaval 
joven que tras estar de coña con el walkie-talkie con otro colega, se centra en nosotros
y, afortunadamente, en el tráfico. Nos cuenta que venimos en temporada baja (es lo
que tiene ir “por la cara” gracias a un premio de relatos), que lo que mola son Las
Cruces de Mayo, y las Fiesta de los Patios de Mayo y La Feria de Mayo… (¡¡volveré en
Mayo… .. pero para quedarme todo el mes!!). Nos recomienda –se lo agradezco porque
 eso indica que no nos trata como cuasi-abuelos- que vayamos a la discoteca donde
vienen todos los monologuistas de la “Paramoun” –que debe ser algún canal de la
tele…-. Y que si queremos nos dice un garito en su barrio donde otros humoristas que
están empezando a actúar y también son muy salaos y “te ponen unas gambitas…”.
Estoy por ir, tomarme dos finos, hacer el monólogo yo…
(y comerme las gambitas, claro).  
De camino al hotel, pasamos junto al nuevo Puente de Andalucía, de mi amigo y 
paisano Javier Manterola, gran ingeniero, puentista (con p) de fama mundial y
mejor persona. Los genios de verdad, como él, son realmente humildes (“la humildad
es la sólida base sobre la que trabajar el resto de virtudes”, Confucio). Tuve la suerte
y el honor de aprender y trabajar con él en los puentes que ha proyectado en
Navarra (Zizur, Rochapea, Estella, Puente la Reina,…). Me hace ilusión que haya sido
él el elegido para dar la réplica dos mil años después al formidable puente romano que,
 iluminado aparece ante nosotros según llegamos al hotel.
Un magnífico hotel (¡gracias jurado de Interacciona Planet¡), con unas magníficas 
vistas al río Guadalquivir, el puente romano y al casco viejo sobre el que resalta
espléndidamente iluminada la Mezquita de Córdoba (parece que el Arzobispado, ahora
que se han quedado sin Cajasur, como no tiene mejores cosas que hacer, anda tras la
idea de cambiarle el nombre por Catedral de Córdoba).
Salimos del hotel y dando un paseo pasamos junto a la torre de la Calahorra 
(Castillo Libre), edificación defensiva de origen árabe, para acercarnos a Córdoba,
como los artistas se acercan a la gala de los Oscar, por la mejor de las alfombras:
el puente romano. 

A medio camino de esta joya de la época de Julio Cesar han pegado una hornacina
con una imagen de San Rafael en la que hay un montón de velas que, debido a las
gotas de lluvia que empiezan a caer, a duras penas de mantienen iluminada la ilustre
figura. Justo enfrente otro pegote con las palabras ACISCLO VICTORIA –no sé que
significa, ni porqué está ahí, ni me interesa- feo como un demonio-.

Hablando de romanos…
¡AVE CÉSAR, LOS QUE VAN A MORIR TE SALUDAN¡  
Los romanos, tipos listos donde los hubiera, se encontraron un poblado turdetano, 
dentro de la órbita de Thartessos (la primera vez que vi oro a lo bestia fue cuando vi
la exposición “Los Tesoros de Thartessos” en Sevilla cuando cortejaba, incansable, a
mi actual mujer, que tuvo la brillante idea de irse a trabajar a Sevilla nada
más conocernos…), en la llamada Colina de los Quemados, actual Parque de Cruz
Conde, de nombre Córduba (“altozano junto al río”). Y pensaron “aquí nos quedamos
que hay de todo tan ricamente”.
El general romano afortunado de encontrarse este lugar se hacía llamar Claudio 
Marcelo y, respetando el poblado indígena, fundó una nueva ciudad romana
manteniendo el nombre y el poblado original con los que convivieron, dando el
primer ejemplo de buen rollito entre vecinos de diferentes culturas en esta ciudad. 
Como en la guerra civil entre Pompeyo y César apostaron al caballo perdedor y 
el premio fue ser rebanados a cuchillo los 20.000 desgraciados que habían apoyado
 a Pompeyo (fundador de Pompaelo, Pamplona, mi ciudad). El listo de siempre
–que entre romanos también los habría- diría “si ya te dije yo que apostáramos por
 César, que Pompeyo no valía para ná”. Demasiado tarde.
Cuando el César extendía su brazo y señalaba con el pulgar hacia abajo… 
…blanca y en botella.
Pero como César era implacable pero también sensible (en algún sitio, escondido,
tenía su corazoncito…) le gustó tanto el lugar que lo reconstruyó, mandó para allá a
uno de sus mejores generales, Augusto, la nombró Colonia Patricia y capital
de la Bética.
Cenita rica andalusí en “El Churrasco”   
Al final del puente y antes de entrar en las callejas que rodean la Medina, espectacular
con las luces de la noche, pasamos delante de una bodrio-escultura llamada el triunfo
de San Rafael –a quien, sin ánimo de ofender a los cordobeses y cordobesas de quien es
 su custodio, empiezo a coger manía-.
La “cosa” consiste en una especie de roquedal del que surgen animales y plantas que 
deben hacer referencia a Córdoba pero que en su conjunto, le hacen flaco favor –eso sí,
 está lleno de guiris haciéndose la foto de turno- y que culmina con un águila que
sostiene una cartela en la que se lee (yo ni con gafas) el juramento que, según la
tradición San Rafael del hizo al padre Roelas (que esa noche se debía haber pasado de
vinos) mediante el cual le manifestaba que había sido nombrado por Dios, Custodio
de Córdoba.
Me imagino al Padre Roelas preguntándole mientras a duras penas se mantenía 
derecho “¿yo, custodio?” y a San Rafael que con paciencia de santo, respondiéndole
“tu no, hombre, me ha nombrado a mí”).  
Recomendación del tío Rogelio, y recomendación mía para todo el que vaya a
Córdoba, “El churrasco”, un acierto: las “ortiguillas”, algas de mar rebozaditas,
exquisitas, como una croqueta de mar en la boca; el tartar de atún rojo de Cádiz
 con huevas de trucha, impresionante, sublime; la japuta (con perdón) y el resto de
frituras de pescado fresco, de saltarse las lágrimas; todo ello con un fino cordobés que
nos hacía ver la vida de color de rosas.
Yo, mientras, para que no digan que los hombres no sabemos hacer dos cosas a la vez, 
me enteraba de lo que habla la pareja americana de la mesa de al lado que a juzgar
por la botella y media que se habían pimplado, debían verla de color de dos rosas,
por lo menos.
El camarero que nos atiende habla en español con nosotros, en inglés con ellos, en 
portugués con los de al lado y en alemán con los de la esquina del fondo.

Im-prezionante.
Al decirle que somos de Pamplona, no puede contener la emoción mientras nos dice 
“!!pero zi, yo voy todo loh años a Eztella¡¡ ¡!A montejurra¡¡”. Resulta que es carlista…
de familia carlista de toda la vida… “pero no carlista de los rojillos”, puntualiza,
“carlista de los tradicionalistas” –como mi amona, abuela paterna, que vivía a 1000
 kilómetros de allí-. Y nos cuenta que cuando Expaña ganó el mundial en el balcón de
su casa pusieron la rojigualda y la carlista y alguno de los turistas les preguntaba
de qué país eran…
Animado por Ana –chica muy instruida en historia- le pica al buen hombre. Él entra 
al trapo como toro cordobés de ganadería carlista. Ana le hurga en la herida hablando de
la importancia de la Ley Sálica (que permitió, oh Dios mío, que nos reinara una mujer,
 Isabel II –y dio comienzo al carlismo que no era partidario de esto de las mujeres…-).
En dulce y divertida venganza, nos hace un resumen de doscientos años de historia del
carlismo mientras sigue sirviendo a cinco mesas, provoca otro debate con los portugueses
 de al lado a costa de la batalla de Aljubarrota (en la que ya, para siempre, dijimos
“Portugal, va a ser que no es español sino portugués para siempre”).
A la vez, un hombre con dotes de mujer pues hace dos y tres y cuatro cosas BIEN a la vez, 
nos cuenta tres o cuatro chistes y no se olvida de atender ni dejar de servir ni un solo
plato –casi, casi, como los camareros de Pamplona, que estando solos, llegas al bar, y,
 “como eres invisible”, antes de servirte limpian todos los vasos, pasan el paño por la
barra, se colocan la camisa y, ya, después, con algo parecido a una voz humana
gruñen que qué quieres…-.  
Y, para acabar la fiesta, nos cuenta una historia -reconozco que en ese momento no 
me la creí- por la cual, el famoso símbolo del dólar americano, una S cruzada con dos
barras verticales (ahora ya es sólo una –acentúo sólo para ver si la RAE me castiga…-)
procede del doblón español que llegó a América. Le escucho la historia pero no le doy
más vueltas hasta que, hoy, al escribir esto, busco el origen de la S con doble barra…
Y leo “El origen de este símbolo no está del todo claro, pero son muchos los que 
defienden que proviene del escudo de España. Cuando a finales del siglo XV, los
Reyes Católicos unifican los diversos reinos de España, colocan en su escudo las
Columnas de Hércules con la leyenda “Non plus ultra”
“El real de a ocho, acuñado desde mediados del siglo XVI fue, sin duda, la moneda más
internacional  que ha tenido España Respondía al modelo del táler, moneda gruesa de
plata acuñada en los países centroeuropeos desde finales del siglo XV. El peso de esta
pieza se equiparó en América al valor de un peso de oro, por lo que desde entonces
comenzó a llamarse peso…
 
… los holandeses se encargaron de distribuirlas por Gran Bretaña y por América del 
Norte hasta que emisiones nuevas la hicieron caer en el olvido. Cuando los primeros
trece estados americanos se independizaron, formando el germen de los futuros Estados
Juntitos de América, quisieron romper los lazos monetarios con la metrópoli y emitir
su propia moneda. Rebuscando en su historia retomaron el thaler centroeuropeo”.
O sea que el “pisha carlista” no andaba descaminado…. 
!!!!Córdoba, patriaaaa queridaaaaaa¡¡¡¡
Encantados por la cena, acurrucados y cubiertos bajo un paraguas desvencijado que
nos ha prestado la recepcionista del hotel y embriagados por las copas de fino, bajamos
haciendo alguna que otra S como las del dólar por la calle Torrijos (si acabara en “as”
haría honor a nuestro estado…).
A la izquierda, sobre el muro Este de la Mezquita, como puertas del cielo (entiendo que 
éste será el mismo para todos…) a cada cual más maravillosa, van apareciendo…
… la Puerta de la Leche (donde dejaban a los niños recién nacidos con la esperanza de 
que el Cabildo se hiciera cargo de ellos),

…la Puerta de los Deanes y la Puerta de los Visires (rebautizada de San Esteban) que 
te hipnotiza por la belleza de sus arcos de herradura, sus dovelas rojas y amarillas, sus
motivos vegetales y sus toques dorados…
 
 foto de http://www.artencordoba.com/ 
que solamente son el aperitivo para el manjar que suponen las tres últimas
la Puerta de Al Hakam II, 
la de la Paloma
la Puerta del Sabat (unos jóvenes tortolitos se protegen en ella de la lluvia), 
 
que si no fuera porque tienen quince o veinte metros de altura podrían ser joyas de 
orfebrería oriental para adornar el cuello de la más bella de las hijas del Califa…
… Ana, claro.
Pero, soñar, hoy sueño con Sherezade para que me siga contando otros de los mil y un 
cuentos… para eso soy, por esta noche, el sultán… (lo que hace el fino…).

12 de noviembre de 2010

Un fin se semana en Palencia (con P de Paisaje)- Parte 2

(Para Peridis, para que vea que, aunque cornudo, no soy rencoroso)  
“Y hay tierras tan bonitas y bellas, y tan llenas de cosas buenas que, los afortunados
 que las habitan, se creen que no puede haber nada mejor lejos de ellas”.
Alfonso G.R. 
(se te echará de menos…).
visita nocturna al monasterio con el fantasma del monje…
Descanso en el hotel, cena en el restaurante de la posada del Monasterio de Santa María 
–los camareros simpáticos, divertidos, atentos, hábiles en el toreo de las siempre-preocupadas-
por-lo-que-comerán-sus-niños mamás. Sé que repito siempre lo de los camareros amables 
pero como solamente los encuentro al salir de Pamplona, no me deja de alegrar saber 
que existen y se pueden ver, visitar y bromear con ellos.
Al acabar la cena, son las once la noche, algún niño duerme ya en su carrito, nos dan 
a cada uno una vela (eléctrica, que al agitarla se enciende y al agitarla nuevamente se 
apaga). Y así mayores, niños y niñas nos dirigimos en la oscuridad, por el antiguo 
huerto, hacia la entrada del Monasterio donde la guía da dos golpes secos en la puerta
 que resuenan en la noche palentina. Un monje vestido con hábito blanco nos recibe 
aparentemente malhumorado por haberle despertado del sueño eterno. Los niños y niñas
 se agarran a sus papas con su manita insegura y la vela temblando en la otra (ahora 
nada con sus mamás…).
“¡¡A qué han venido ustedes aquí¡!! ¡!!A molestar!!!!” Silencio. Sepulcral. Hasta que 
Rodrigo, hijo de Jeremy, rompe el hielo y responde con voz asustada y sonrisa de 
pillastre “y a rezar…”. Unos reímos, otros aguantan la carcajada a costa de derramar 
una lágrima por el ojo, otros miran para otro lado tapándose la boca.   
El monje fantasma, mostrando un indisimulado enfado por tener que levantarse para 
mostrar sus dependencias a los visitantes, nos va explicando el claustro, la sala capitular,
 las dependencias abaciales,… todo ello a la luz de las velas. El espectáculo es precioso
 y la explicación tiene su encanto. Además, según vamos paseando, se va oyendo un 
chirrido, un ruido de tuercas, goznes, roces con las esquinas,… que hace que de vez 
en cuando miremos para atrás para ver que… afortunadamente son Jeremy y el carrito
 de Daniel que duerme plácidamente a pesar de que su padre no le ha echado “tres 
en uno” al coche desde que nació mi tocayo.
En un momento dado Josechu, nuestro reportero, hace una foto del monje junto a su
 hija Sara. El flash nos deslumbra a todos, incluido al monje que grita “¡!!atrás, eres 
el demonio¡¡¡”. Sara, tres años pero valiente e indignada, le dice al monje con voz 
angelical “¡¡que no, que es mi padre¡¡” Entrañable.· 
Esto me recuerda a una anécdota relativa a una niña que estaba dibujando muy 
afanosamente en clase de religión. La profesora curiosa por la concentración y 
empeño de la niña le pregunta “¿qué estás dibujando?” a lo que la niña responde 
“¡a Dios!”. La profesora, divertida, le responde “!!Pero si es que nadie sabe cómo 
es Dios¡¡” a lo que la niña sin dejar de dibujar le responde “¡¡ pues en dos minutos 
lo van a saber¡¡”. 
Terminamos la visita con un montaje audiovisual realmente espectacular en la iglesia 
donde se van proyectando diapositivas tanto en el ábside como en los muros y 
columnas. Música e imágenes nos cuentan la vida e historia de la comarca, de la 
iglesia y sus gentes. Me encanta, nos encanta pero, son las doce de la noche y 
algunos niños y niñas o vagan como fantasmas por la iglesia o han cogido postura 
en el regazo de sus madres (ahora con ellas…).


La senda del oso 
El domingo, tras el masivo desayuno (por el número de personas que desayunamos juntas
 y el número de tostadas que me meto –hace tiempo que el borde –no esquina, sino 
desagradable- de mi peso me insulta todas las mañanas llamándome 90 kilos y creo 
que cuando vuelva sus improperios subirán de tono-) nos vamos rumbo a la ruta del
 oso y, si da tiempo al bici-rail. Parte de la expedición descansa en la casa, parte hace
 las maletas porque esa misma tarde toca volar a… ¡vete tu a saber¡
La marcha del oso, paseo ideal para familias, comienza cruzando el puente sobre las
 limpias aguas de un imberbe Pisuerga al que le queda un buen trecho para hacerse un
 río y, aprovechando que pasa por Valladolid, hacerse famoso. Su nacimiento en la Fuente
 del Cobre no queda lejos pero lo dejamos para otra ocasión. Nuestro amor por Palencia 
con P de Paz no ha hecho más que comenzar. Esta tierra tiene algo especial, irradia paz,
 con P de Palencia, enamora con E de encanto.
Nada más entrar en calor comenzamos la subida por el camino de la cañada (unos cuantos
 “¿cuanto falta?” y “¿Cuándo llegamos?” empiezan a sonar) que va hacia el mirador de la
 Matas donde se ve una maravillosa panorámica. Continuamos por el paraje de Peñas 
Negras disfrutando de las vistas del Curavacasque que junto con el Espiguete son los picos
 mas característicos de la Montaña Palentina (la rebelión toma forma “!estoy cansado¡”,
 “llévame aupa”), para sumergirnos en un robledal donde el oso ha dejado su rastro (y
 alguno de nuestros hijos “papa, tengo ganas de…” también). Aparecemos por fin en 
un pequeño valle que nos deja ver los pueblecitos de Polentinos y la Peña del Oso.
Para los que conocemos la Palencia del Camino de Santiago, magnífica, extensa, mística,
 sufrida como el carácter castellano, amarilla y azul (recuerdo que un peregrino belga, 
con el que me encontré haciendo el camino de Santiago y que en vez de rezar leía a 
Machado, me enseño a ver este paisaje mirándolo entre mis piernas –dicho así…suena…- 
para que viera como parecía una playa amarilla con un mar azul al fondo), toda esta 
zona es una bonita sorpresa.  
En bici-rail por el valle de Muda
Para finalizar la jornada hemos quedado en Salinas a la 1 de la tarde para, ya sola la 
familia Cañas-Echeverría, dar un paseo en el bici rail que te permite recorrer las vías
 del antiguo tren minero montando sobre bicicletas que a su vez están dispuestas en
 una plataforma que hace las veces de vagón. 
El recorrido tiene una duración aproximada de una hora, cuarenta minutos largos de
 ida y veinte minutos cortos de vuelta ¿Por qué? pues porque una pendiente del 5
 por mil a la ida se nota, vaya que si se nota. La experiencia es muy bonita. A la ida 
un vagón lo componemos Paula y yo y el otro Ana y María. A la vuelta, cambiamos
 porque dice María que con papá es más guay (ahora quieren con ellos). La vuelta
 la hacemos a tal velocidad que pensamos que vamos a descarrilar. Muy, muy divertido.
 María pega gritos, mezcla de emoción y vértigo. En el recorrido atravesamos varios
 puentes sobre arroyos y disfrutamos de la belleza del valle de Mudá y si no estás
 atento a las ramas te puedes dejar la diadema, la lentilla o la peluca, en algunos 
puntos del recorrido. 
Del Siglo XX de Aguilar al siglo XVI de la ínsula Barataria
Sigo los consejos de mi amigo Alfonso y comemos en el restaurante Siglo XX de la 
plaza de Aguilar de Campoo rodeado de fotos de artistas de Hollywood y, entre ellas, 
la de Concha Velasco. Después del ejercicio –quien pedalea es el adulto- tenemos más
 hambre que vergüenza y no queremos que nos pase lo que a nuestro amigo Sancho,
 como gobernador de la ínsula Barataria: 
“… Cesó la música, sentóse Sancho a la cabecera de la mesa, porque no había más
 de aquel asiento, y no otro servicio en toda ella. Púsose a su lado en pie un personaje, 
que después mostró ser médico, con una varilla de ballena en la mano. Levantaron
 una riquísima y blanca toalla con que estaban cubiertas las frutas y mucha diversidad
 de platos de diversos manjares;……otro que hacía el oficio de maestresala, llegó un 
plato de fruta delante; pero, apenas hubo comido un bocado, cuando el de la varilla 
tocando con ella en el plato, se le quitaron de delante con grandísima celeridad; pero
 el maestresala le llegó otro de otro manjar. Iba a probarle Sancho; pero, antes que
 llegase a él ni le gustase, ya la varilla había tocado en él, y un paje alzádole con tanta
 presteza como el de la fruta...… el de la vara respondió: 
-No se ha de comer, señor gobernador, sino como es uso y costumbre en las otras
 ínsulas donde hay gobernadores. Yo, señor, soy médico, y estoy asalariado en esta
 ínsula para serlo de los gobernadores della, y miro por su salud mucho más que por 
la mía, estudiando de noche y de día, y tanteando la complexión del gobernador,
 para acertar a curarle cuando cayere enfermo; y lo principal que hago es asistir a
 sus comidas y cenas, y a dejarle comer de lo que me parece que le conviene, y a 
quitarle lo que imagino que le ha de hacer daño y ser nocivo al estómago; y así,
 mandé quitar el plato de la fruta, por ser demasiadamente húmeda, y el plato 
del otro manjar también le mandé quitar, por ser demasiadamente caliente y 
tener muchas especies, que acrecientan la sed; y el que mucho bebe mata y consume
 el húmedo radical, donde consiste la vida.
- Desa manera, aquel plato de perdices que están allí asadas, y, a mi parecer, 
bien sazonadas, no me harán algún daño.
A lo que el médico respondió:
- Ésas no comerá el señor gobernador en tanto que yo tuviere vida.
- Pues, ¿por qué? - Sancho.
Y el médico respondió:
- Porque nuestro maestro Hipócrates, norte y luz de la medicina, en un aforismo 
suyo, dice: Omnis saturatio mala, perdices autem pessima. Quiere decir: «Toda
 hartazga es mala; pero la de las perdices, malísima».
- Si eso es así - dijo Sancho -, vea el señor doctor de cuantos manjares hay en 
esta mesa cuál me hará más provecho y cuál menos daño, y déjeme comer dél
 sin que me le apalee; porque, por vida del gobernador, y así Dios me deje gozar, 
que me muero de hambre, y el negarme la comida, aunque le pese al señor doctor 
y él más me diga, antes será quitarme la vida que aumentármela
.
- Vuestra merced tiene razón, señor gobernador - respondió el médico -; y así, es 
mi parecer que vuestra merced no coma de aquellos conejos guisados que allí están,
 porque es manjar peliagudo. De aquella ternera, si no fuera asada y en adobo, aún 
se pudiera probar, pero no hay para qué.
Y Sancho dijo:
- Aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que 
por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar
 con alguna que me sea de gusto y de provecho.
-Absit! - dijo el médico -. Vaya lejos de nosotros tal pensamiento: no hay cosa en el 
mundo de peor mantenimiento que una olla podrida…
Oyendo esto Sancho, se arrimó sobre el espaldar de la silla y miró de hito en hito  
al tal médico, y con voz grave le preguntó cómo se llamaba y dónde había estudiado. 
A lo que él respondió:
-Yo, señor gobernador, me llamo el doctor Pedro Recio de Agüero, y soy natural de
 un lugar llamado Tirteafuera, que está entre Caracuel y Almodóvar del Campo, a 
la mano derecha, y tengo el grado de doctor por la universidad de Osuna.
A lo que respondió Sancho, todo encendido en cólera:
-Pues, señor doctor Pedro Recio de Mal Agüero, ……quíteseme luego delante, si no, 
voto al sol que tome un garrote y que a garrotazos, comenzando por él, no me ha
 de quedar médico en toda la ínsula, a lo menos de aquellos que yo entienda que 
son ignorantes; que a los médicos sabios, prudentes y discretos los pondré sobre 
mi cabeza y los honraré como a personas divinas. Y vuelvo a decir que se me vaya, 
Pedro Recio, de aquí; si no, tomaré esta silla donde estoy sentado y se la estrellaré
 en la cabeza… …  que oficio que no da de comer a su dueño no vale dos habas.”
Siglo XX, una desilusión,  muchas galletas y hasta Pronto (con P de Palencia) 
Tras comer todas las partes posibles que un marrano puede ofrecernos a la brasa 
(a mí, como dice mi primo Juan Antonio, “del cerdo me gustan hasta los andares”) 
las chicas se van a pasear a la plaza y yo al pagar, pregunto, cómo no, si se le ve
 a Peridis por el pueblo. Intrigada la mesonera por mi interés en tan local personaje
 le cuento el desamor y sufrimiento de mi primer encuentro con él. 
La mujer que no puede aguantarse la risa me dice que “de Peridis se puede esperar 
cualquier cosa” y me también me dice lo que no quería oír… lo que temía oír… lo que
 no debía haber oído… quien me manda preguntar,… Me dice que desde hace casi diez
 años se le ve por Aguilar pero con otra, sí con otra, lo mío no significó nada, con una
 tal Carmen, sevillana, mujer (ahora ex) de un tal Felipe, (ex)presidente de una tal (Ex)paña. 
  La mujer, entendiendo mi disgusto me invita a un licor de hierbas casero que me lo tomo
 para ahogar mis penas (aunque todos sabemos que las penas flotan…).
Compramos galletas en la fábrica Gullón (2 sacos de galletas por 24 euros) y mirando 
hacia atrás decimos hasta Pronto (con P de Palencia) a esta tierra que nos ha enamorado,
 que nos ha dejado con las ganas de volver otra vez y probablemente otra y otra,… 
Dejamos atrás el aire con olor a galleta María. 
Hay tierras en las que parece que tienes que pedir permiso para entrar y visitarlas, 
otras en cambio parecen disculparse por que tengas que pasar por ellas y te ofrecen 
todo lo que tienen porque no tienen otra cosa. Las primeras te hacen sentir de prestado,
 extraño, aunque sean bonitas. Las segundas, te hacen sentir en casa. Palencia es una
 de éstas. Y tiene mucho, mucho que ofrecer. Pero no se lo digáis a nadie…

 
Pamplona, 16 de Octubre de 2010. 

Hasta pronto con P de Pronto, Peridis, Pamplona y Palencia, cómo no¡ 

Me quedo escuchando Free Bird, de Lynyrd Skynyrd, en la que Allen Collins 
hace uno de los solos de guitarra más alucinantes de la historia del rock. Casi
 cinco minutos de solo frenético. Lynyrd Skynyrd fue uno de los grandes grupos 
de la música de todos los tiempos, el primero y único que tocaba con tres 
guitarras principales, Más conocidos por “Sweet Home Alabama” -respuesta a
 las canciones "Southern Man" y "Alabama" de Neil Young, hippy norteño que 
criticaba el carácter de las gentes del sur negro- y cuyo cruel destino les esperó 
en el avión en el que murieron, la semana que viene hará 33 años, el cantante, 
Ronnie Van Zant, el guitarrista, Steve Gaines, su hermana, la corista Cassie Gaines 
y el manager Dan Kilpatrick.
Os dejo con Free Bird que comienza así…(cuesta cargarse el video pero es precioso, 
concierto en vivo, en la BBC, año 75, dos antes de la tragedia)
http://www.youtube.com/watch?v=CkTQUtx818w 
IF I LEAVE HERE TOMORROW,
WOULD YOU STILL REMEMBER ME?
FOR I MUST BE TRAVELLING ON, NOW.
´CAUSE THERE´S TOO MANY PLACES I´VE GOTTA SEE.
BUT IF I STAYED HERE WITH YOU, GIRL,
THINGS JUST COULDN´T BE THE SAME.
´CAUSE I´M AS FREE AS A BIRD NOW,
AND THIS BIRD YOU CANNOT CHANGE
THE LORD KNOWS, I CAN´T CHANGE.
(SI ME FUERA MAÑANA,
¿ME RECORDARÍAS?
TENGO QUE PARTIR AHORA
PORQUE HAY MUCHOS SITIOS QUE DEBO VER.
Y SI ESTUVIERA QUÍ CONTIGO, CHICA,
LAS COSAS NO SERÍAN LAS MISMAS.
PORQUE SOY UN PÁJARO LIBRE
Y NO ME PUEDES CAMBIAR
EL SEÑOR LO SABE, NO PUEDO CAMBIAR)